Parque Nacional del Manu
El Parque Nacional del Manu, ubicado en los departamentos de Cusco y Madre de Dios,
con una superficie de de 1 532 806 ha, es el segundo en superficie en el Perú después
del Parque Nacional Alto Purús, y uno de los primeros en el mundo por su megadiversidad.
Es así mismo uno de los bancos genéticos más importantes del mundo. De acuerdo a
su reciente Plan de Manejo, contiene más de 3,500 especies de plantas registradas,
buena parte de ellas aún no identificadas. El catálogo de la fauna del Manu es impresionante:
160 especies de mamíferos, un poco más de 800 especies de aves, 140 especies de
anfibios, 50 especies de serpientes, 40 de lagartijas, 6 de tortugas, 3 de caimanes
y 210 especies de peces. Es posible ver aves muy difíciles de encontrar en otros
lugares de la selva como águila arpía, Jabirú y espátula rosada. Así mismo, tiene
poblaciones de ciertas especies amenazadas de extinción como ganso selvático, gallito
de las rocas, choro, maquisapa negro, lobo de río, jaguar, tigrillo, oso de anteojos
y taruca entre otras.
Este parque, como pocos en el mundo, alberga en su ámbito una enorme diversidad
de ecosistemas, desde pastizales de puna por encima de los 4 mil metros de altura
sobre el nivel del mar, pasando por bosques tropicales lluviosos, hasta los bosques
de neblina. Todo este universo regado y atravesado por un complejo sistema hidrográfico
donde el río Manu, afluente del río Madre de Dios, es una subcuenca especie de matriz
nutricia de este paraíso de la naturaleza. El río Alto Madre de Dios es un río endiablado
en el verano. Parece una escalera de agua encrespada descendiendo sobre bancos de
arena y piedras. En un río así, sólo los indígenas son capaces de hacer llegar a
buen puerto a las canoas y los botes. Sólo ellos conocen no sólo el curso y el canal
secreto e invisible de este río, sino también sus trampas y sus caprichos, como
todos los ríos jóvenes de la Amazonía, meádricos, cambiantes, movedizos y poderosos.
El manu tiene un enorme patrimonio cultural y humano conformado por las poblaciones
indígenas principalmente machigüenga, que habitan al interior del Parque en las
Comunidades de Tayacomé, Yomibato y Huachipaeri de Santa Rosa de Huacaria. Entre
las poblaciones poco contactadas tenemos: grupo de los Nahuas, que se ubican en
las inmediaciones del río Cashpajali y entre las poblaciones no contactadas tenemos:
al grupo Kugapacori, que se ubican en las inmediaciones del río Mameria, o grupos
que se desplazan en los inmensos bosques del Parque siguiendo los ciclos biológicos
de la naturaleza para su supervivencia, y que a veces pueden ser furtivamente observados
en las playas, inocentes en su desnudez natural como en el primer día de la creación,
lo más parecido y cercano a la visión y percepción del bíblico paraíso terrenal.
Probablemente el Parque Nacional del Manu sea uno de los pocos lugares en la cuenca
amazónica donde todavía es posible ver caminando apaciblemente en las playas a uno
de estos grupos no contactados, o a un hermoso ejemplar de otorongo (Pantera onca).
Sin embargo pese a su extraordinaria importancia, el Parque Nacional del Manu es
un paraíso amenazado. Al contrario de lo que podría pensarse, la peor y más grave
amenaza no proviene tanto de los extractores ilegales de caoba, de los buscadores
de tesoros que cada cierto tiempo penetran clandestinamente en la mítica cordillera
del Pantiacolla donde, se supone, está “El Paititi,”o de los sembradores de coca
en Pilcopata y de los campesinos que queman los pastizales de la puna de Acjanaco.
No. La peor y más peligrosa amenaza se origina en la minería (gas y petróleo). Recientemente
se está manejando la posibilidad de concesionar varios yacimientos, olvidándose
irresponsablemente de lo que significa para el Perú del siglo XXI su biodiversidad,
su invalorable stock genético, su mayor y verdadera renta estratégica en la economía
global del Tercer Milenio.
El Manu es una de las pocas selvas tropicales naturales que quedan en el mundo y
esta autenticidad y naturalidad es su mayor atractivo turístico. Hoy el Parque es
muy visitado por turistas de todo el mundo que desean encontrar un destino que aun
no ha sido alterado por las manos del hombre. Fue declarado por la UNESCO Reserva
de la Biósfera y Patrimonio de la Humanidad, en 1987. Debemos mencionar también,
que contiene restos arqueológicos aún no estudiados y otros conocidos como los Petroglifos
de Pusharo, en la región del río Palotoa y las ruinas de Mameria.
Se recomienda viajar siempre con repelente para insectos, loción protectora solar,
y camisas de manga larga así como pantalones largos para evitar las picaduras de
insectos. La vacuna contra la fiebre amarilla es obligatoria. Se aconseja así mismo
contratar los servicios de una empresa con experiencia en la región o buscar el
apoyo de guarda parques o guías locales. El servicio de guías no tiene un costo
elevado y permite disfrutar de sus conocimientos y de la hospitalidad de la gente
local. La estancia recomendada es de siete u ocho días, tiempo aproximado requerido
para observar una buena muestra representativa de las especies de fauna silvestre
de la zona.
El acceso al Parque Nacional del Manu se realiza por vía terrestre, aérea y fluvial.
Por vía terrestre: Cusco - Shintuya, 12 horas promedio en camioneta. Por vía aérea:
Vuelos especiales en avioneta, en las rutas: Cusco - Boca Manu (45 minutos) y Pto.
Maldonado - Boca Manu (55 minutos). Por vía fluvial: partiendo de Atalaya, Shintuya
o Boca Manu (1,5 días y seis horas respectivamente).