Reserva Nacional Lomas de Lachay
La Reserva Nacional de Lachay muestra dos estaciones
bien marcadas: una invernal (junio a octubre), en la que las lomas están en todo
su verdor y color; y otra de sequedad (de enero a abril). Las frías aguas de la
corriente de Humboldt dan paso a neblinas invernales que llegan al litoral acarreadas
por los vientos alisios, lo cual riega el desierto y da origen a la vegetación de
las lomas. Es un laboratorio de vida, tiene una pródiga flora que suman 74 especies
(papaya silvestre, tabaco silvestre, papa de montaña, ortiga, amancae, tara, entre
otros), y su fauna la conforman mamíferos (venado gris y zorro costeño), reptiles
(jergón y lagartija), 225 especies de insectos y una gran cantidad de aves (lechuza
de los arenales, halcón peregrino, cóndor, cernícalo, entre otros). Además, en el
lugar se pueden encontrar formaciones pétreas de curiosas siluetas, y visitar algunas
zonas arqueológicas de culturas precolombinas, así como lugares con pinturas rupestres.
Pues la zona de Lachay, según investigaciones arqueológicas, ha sido ocupada desde
tribus pre-cerámicas de cazadores y recolectores, hasta culturas peruanas como los
Chavín, Tiahuanaco, Moche, Chimú, Chancay, hasta la llegada de los Incas. La Reserva
Nacional Lomas de Lachay tiene como objetivos, proteger el ecosistema de lomas costeras,
resguardar y restaurar la fauna y flora silvestre, promover la investigación científica,
así como fomentar entre la población la preocupación por el medio ambiente.
Se llega a las Lomas girando a la derecha desde el Km 105 Panamericana Norte, siguiendo
por una ruta de unos 4 km más. Se ubica en la localidad de Chancay. Dentro de la
reserva se puede acampar, siempre y cuando se respete el bienestar del medio ambiente.
Se recomienda seguir las indicaciones del guía y no salir de los senderos de ruta.