A Walter Valiente Calúa esta vez le ha tocado ser
Valentín Paniagua en la comparsa de los presidentes que presenta el barrio
Huambocancha Bajo para el carnaval. Los de esta localidad, a tres kilómetros de
Cajamarca, lo han elegido por ser delgado y porque mide un poco más de metro y
medio. Dice que lo de bonachón es solo una coincidencia.

Walter alista su acordeón y acomoda la banda blanquirroja
que recorre su saco azul eléctrico de dunlopillo. Apoyada en sus pies hay una
cabeza de un metro de alto hecha artesanalmente de cartón y pintura, además de
algunos fierros con que se han armado unos lentes. En la gran cabeza están
dibujados el bigote, el poco pelo y los ojos pequeños del ex mandatario. En
cualquier momento y según Walter, con mucho respeto, lo hará bailar.
Bailar para olvidar las penas. Cantar para hacerlas
correr. Walter no puede negar su orgullo cajamarquino, pero reconoce que han
sido tiempos de dolor para su pueblo. “Aún nos quedan resentimientos, pero
queremos pasarlo bien”. Él y sus vecinos participaron en las protestas que hubo
en defensa del agua y en contra de un gobierno que sienten alejado de ellos.
Ahora los retratan para sentirlos un poco más cerca.
BIENVENIDO TURISMO
Al llegar a la Plaza de Armas, los 41 barrios con sus
numerosas comparsas y patrullas se lucen más. En las orillas del carnaval, los
espectadores colman las cuadras a lo largo de tres kilómetros y que atraviesan
la ciudad.
Luego de la protesta en contra del proyecto minero Conga,
en noviembre, el estado de emergencia y un par de marchas en enero y febrero,
el turismo disminuyó. Las proyecciones para este carnaval no eran buenas: 30%
menos de turismo que lo logrado en el 2011. Felizmente, en estos días
principales de carnaval eso se ha revertido.
“La campaña de Prom-Perú de Febrero Viajero nos ha
ayudado. Desde el sábado 18 hasta el lunes [hoy] hemos podido recuperar un poco
lo perdido en estos meses, se han copado los hoteles. Aunque en general hemos
tenido un carnaval con menos turistas, en los últimos días la afluencia ha sido
similar a la del año pasado”, asegura Juan Carlos Pilcón, gerente de la agencia
de turismo Megatours.
Richard Vigo, presidente del Patronato del Carnaval de
este año, evalúa lo mismo. “Las visitas extranjeras se han mantenido, aunque
las internas han disminuido un poco”, agrega.
LIBERAR EL ESPÍRITU
En medio de una guerra de pintura y agua desatada en el
barrio de San Pedro, el historiador Juan Jave reflexiona sobre el carnaval.
Lleva 86 años en esto, porque desde que nació su padre lo llevó a escuchar las
coplas, a ver los bailes y conocer a sus paisanos en lo más íntimo de su
identidad.
Cuenta que en el carnaval se les dicen las verdades a las
personas y no hay lugar a reclamo. Recuerda cuando llegó el ex presidente Juan
Velasco y le cantaron una copla en que lo llamaban animal. “Las coplas son así,
literatura popular. No son de escritorio”, dice mientras arruga sus ojos
cansados en una sonrisa. Además recuerda que los carnavales se celebraban en
las casas y que había muchas patrullas o bailes tradicionales. Pero todavía es
fiesta.
LA FIESTA CON AGUA ENTRA
Valentín Paniagua baila junto a Nicolás de Piérola y este
hace reír a Alejandro Toledo y a Fernando Belaunde. La comparsa de presidentes,
liderada por Ollanta Humala, avanza balanceando sus cabezotas y haciendo
maromas para el público.
También está Alberto Fujimori, vestido de samurái con
sable y con la cabeza de una muñeca que emula a la justicia. Dentro del disfraz
está Milton Calúa, de 18 años. “¡Chino, no debiste fallarnos!”, grita una
señora desde una tribuna. “Ollanta traidor”, dice otra. El carnaval también es
catarsis.
Las comparsas continúan con caricaturas, arlequines y
clones. Incluso hay una de la selección peruana de fútbol. La imaginación es la
reina en estos días.
De repente la lluvia también quiso bailar. Caía encima de
los espectadores que buscaban techo y sobre las ropas brillosas de los
danzantes. Las gotas se mezclaban entre sus pies felices y agradecidos por la
tregua después de un sol agobiante. El carnaval es tregua, después de todo.
VANESSA ROMO Enviada especial a Cajamarca elcomercio.pe