Algunos lugares están cargados de una fuerza
cósmica y transmiten energía hacia aquellos que los visiten. Esta unión mística
del hombre con la naturaleza fueron recogidas generaciones tras generaciones,
hasta llegar a nuestros días. Lima posee dos zonas con estas fuerzas, Marcahuasi
uno de los centros de energía más importante del mundo (comparada con el
monolito australiano de Uluru), y Pachacámac, el más grande centro ceremonial
pre inca.
El Santuario Arqueológico de Pachacámac se ubica en el Valle Lurín a 31 km de la
ciudad de Lima por la carretera Panamericana sur (media hora en auto). Ocupa un
área de casi 500 ha, y está constituido por un conjunto de pirámides de barro,
donde se pueden distinguir palacios, templos, plazas y calles, entre otros
recintos. A lo largo de casi dos mil años de ocupación se asentaron culturas
como Lima, Wari, Ichma e Inca, y se lo identifica como un santuario donde miles
de peregrinos acudían de todo el territorio peruano para obtener respuesta a sus
aflicciones. El vocablo Pachacámac significa “gran espíritu creador”, y aquí se
veneraba al dios creador del universo de las fuerzas telúricas.
Marcahuasi se ubicada a casi 4000 msnm en localidad de San Pedro de Casta sobre
una meseta de aproximadamente 4 kilómetros cuadrados, al este de la ciudad de
Lima. Su nombre en quechua significa sitio de piedra y hace alusión a la
peculiar geología del lugar. Es un extraño conjunto de gigantescas rocas de
granito con curiosas formas, una de las más destacadas es el Monumento a la
Humanidad, una gigantesca mole de granito que, desde diferentes ángulos permite
apreciar un nítido perfil humano. El origen de este conjunto de rocas se remonta
a la época pre cerámica y tiene distintas teorías. Unos afirman que dichas rocas
son efecto de un fenómeno natural producido por la erosión del viento y la
lluvia a lo largo de milenios. Otros como un reconocido estudioso peruano
llamado Daniel Ruzo, llegó a la conclusión de que dichas moles son en realidad
esculturas realizadas por la cultura Masma hace casi 10,000 años, quienes
emplearon técnicas similares a las halladas en otras partes del mundo como
Rumanía, México, Francia y Brasil. En unas podemos ver netamente perfiles
humanos y siluetas de animales, en otras, nuestra imaginación es la que vuela y
la que nos hace ver nuevos rostros, aves y batracios, entre otros. Lo cierto es
que Marcahuasi es único. Estas moles de piedras nos envuelven en un mundo
místico comunicándonos directamente con el cosmos. Se dice que posee un
importante campo magnético, que es una puerta dimensional y un punto estratégico
para el avistamiento de ovnis.
Se accede a Marcahuasi a través de un camino de herradura (de 3 a 4 horas) que
parte de la pintoresca localidad de San Pedro de Casta, ubicado a 84 kilómetros
de Lima (3 horas en auto). Hay servicio de arriero (transporte en burros o
caballos) para llegar hasta la meseta. La mejor época para visitar es durante
los meses de Mayo a Octubre. Marcahuasi carece de infraestructura y servicios,
por lo que se recomienda a los visitantes llevar alimentos y agua. Si se desea
acampar, deberá llevar el equipo adecuado de acuerdo a la temporada, tanto ropa
como carpas, bolsa de dormir, linterna y alimentos.