Barranco y Chorrillos
Si Chorrillos es el distrito de pescadores, huariques
y playas, Barranco es el corazón de la bohemia limeña. No sabemos si es el aire
a mar que llega desde el sur o el aroma a incienso que despiden sus casonas, lo
que nadie duda es que estos enclaves de tradición al sur de Lima son lugares que
nadie debe perderse.
El famoso Puente de los Suspiros, una antigua construcción de madera que conecta
ambas márgenes de la Bajada a los Baños (en realidad, la ruta tradicional hacia
las playas), es el símbolo de Barranco. Rodeado de románticas arboledas que conducen
a un mirador desde donde se aprecian los más bellos atardeceres de Lima, Barranco
está poblado de cafés, bares y discotecas que ofrecen diversión para todas las edades.
Como si se tratara de una plaza de pueblo, el Parque Central el punto de reunión
de todo aquel que recale por estos lares. Cuando no hay algún festival gastronómico
inundando el ambiente con aromas a anticuchos y picarones, es alguna feria artesanal
o de libros usados la que ocupa las veredas a la sombra de los enormes ficus.
Sus ranchos y casonas de corte aristocrático y siempre llenas de flores se han convertido
en algunos de los bares más entrañables de la ciudad –aquellos frecuentados por
los literatos, artistas e intelectuales–, otros acogen a peñas folclóricas o a espectáculos
tan diversos como recitales de trova o conciertos de heavy metal. Como
con la música, Barranco tiene de todo para todos los gustos.
Chorrillos, por su parte nació mirando al mar de la Costa Verde y fue el balneario
exclusivo de los limeños durante el siglo XIX. Fue llamado así por las filtraciones
de agua que brotaban de sus acantilados y que la gente empleaba para quitarse el
agua salada luego del chapuzón respectivo. Ramón Castilla, asiduo veraneante de
la zona, construyó aquí un malecón enteramente de madera, varias glorietas y escalinatas
adornadas con grandes maceteros para favorecer el acceso de los bañistas. Hoy Chorrillos
conserva su caleta y muelle artesanal –lugar ideal para adquirir pescado y mariscos
súper frescos– al tiempo que ha iniciado un proceso de recuperación de sus áreas
públicas que ha dado mucho que hablar.
Mar, tradición y bohemia, ingredientes que hacen de la visita a Barranco y Chorrillos
una experiencia inolvidable.