Huayna Picchu
La montaña de Huayna Picchu es sin lugar a dudas
la más conocida de Machu Picchuy del Perú. Quizás
el nombre de Huayna Picchu no le diga nada, pero seguramente habrá visto alguna
fotografía del Santuario Histórico de Machu Picchu, pues Huayna Picchu
es la montaña de fondo del escenario paisajístico. Este cerro, con una altitud de
2667 msnm, forma parte de las estribaciones orientales del macizo de Salcantay.
La ladera de Huayna Picchu, alberga importantes restos arqueológicos
relacionados con el complejo inca Machu Picchu. Subir hasta su
cumbre toma aproximadamente una hora y media, y el ingreso solo se puede realizar
entre los horarios de 6:00am a 1:00pm. Es necesario registrarse en la caseta que
se encuentra al comienzo del recorrido.
Se accede a la cumbre de Huayna Picchu por un camino que parte
del extremo norte de Machu Picchu. Su construcción debió ser ardua y en extremo
peligrosa: Es un camino muy empinado, estrecho, que incluye varios tramos con escalinatas
talladas en la roca viva al borde mismo del abismo. Al final, y coronando el Huayna
Picchu hay algunas construcciones menores, incluyendo una portada y una piedra labrada
grande a modo de trono que se conoce como "Silla del Inca". Su
ascensión puede presentar algunas dificultades en las proximidades de la cumbre,
donde es necesario tener mucho cuidado ya que un pequeño descuido o un mal paso
podrían ser fatales.
Lo más interesante de la subida a Huayna Picchu es la vista que se tiene de las
ruinas de la ciudadela y del Urubamba al fondo del Cañón, cuyas aguas turbulentas
se oyen tronar aún en un sitio tan elevado. El nevado Salcantay (sacralizado por
los Incas) es visible desde aquí como lo es también la curiosa alineación que existe
entre el Huayna Picchu, la cumbre del Machu Picchu y el mencionado
nevado. Esta alineación funcionaba como componente mágico para la sacralización
del espacio geográfico. Los ceques – líneas imaginarias - ataban templos con las
cumbres, manantiales, abras, salientes rocosas, marcadores astronómicos y puntos
notables del panorama cusqueño. Sobre esos ejes de desigual longitud, se situaban
numerosas huacas a distancias variadas, pero con meticulosa exactitud en
la alineación. Con esto, no solo el edificio era sagrado, también lo era su entorno;
los cequesy sus huacas consagraban todo el espacio donde
se ubicaba la ciudad. Hasta el momento se conocen 327 ceques, y su principal centro
de partida es el Templo de Koricancha.
A mitad de camino hacia la cumbre de Huayna Picchu, otro camino va hacia la parte
posterior de la montaña y lleva hasta uno de los más notables complejos de construcciones
subterráneas de la región, el Templo de la luna de Machu Picchu.
Se trata de varias cuevas, algunas de las cuales han sido forradas (a una escala
mayor que en el Mausoleo de Machu Picchu) con bloques de fina cantería
y tallados para encajar con precisión con los contornos irregulares de los grandes
afloramientos rocosos que les sirven de techo. Los muros del Templo de la Luna
son de carácter claramente ornamental, incluyen falsas portadas y nichos trapezoides
de doble y triple jamba. Si bien su función específica se desconoce, está claro
que se trata de un conjunto de construcciones de élite por el esfuerzo que demandó
hacerlas. Se cree que el Templo de la Luna de Huayna Picchu pudo tener usos funerarios
y que todas las tumbas fueron saqueadas en algún momento de la historia de la región.
Se recomienda llevar agua, bloqueador solar, repelente para mosquitos, pantalones
cómodos, zapatos de trekking, y así mismo considerar (en su caso)
antes de emprender la ascensión, el tiempo de salida del tren de retorno. Este horario
esta a partir de las 3:15pm y en caso de que se pierda el tren el pasajero deberá
pernoctar noche más en Aguas Calientes.