Machu Picchu
Machu Picchu está en la lista del Patrimonio
de la Humanidad desde 1983. Machu Picchu se ha convertido
en uno de los destinos turísticos más populares del mundo y el principal de
Perú, por sus peculiares características arquitectónicas, paisajísticas,
y el velo de misterio que ha tejido a su alrededor buena parte de la literatura
publicada sobre el sitio. La construcción se encuentra dentro de una zona natural
protegida por el estado peruano llamada Santuario Histórico de Machu Picchu
que se extiende sobre una superficie de 32.592 hectáreas en la cuenca del río Vilcanota-Urubamba.
El Santuario trata de conservar las formaciones geológicas y restos arqueológicos,
además de proteger su belleza paisajística, su flora y fauna, con algunas de sus
especies en peligro de extinción.
Erigido sobre los 2.430 msnm., en la cima de una montaña y en medio de un escenario
natural que quita el aliento, Machu Picchu es un destino eterno
y recurrente para todo aquel que desee conocer de cerca el misterio de la cultura
Inca. Considerada como una de las siete maravillas del mundo moderno,
es el recinto arquitectónico más importante que legaron los Incas y atrae cada año
a centenares de miles de visitantes en busca de la magia que este extraordinario
lugar emana por sus cuatro costados.
Cuenta la tradición que el Inca Pachacútec, noveno gobernante del
Tawantinsuyo, mandó erigir Machu Picchu como un
lugar de retiro, como una fortaleza que impidiera un eventual avance de los antis,
pobladores de la selva amazónica que amenazaban al Imperio, otra versión nos induce
a pensar que fue construido para rendir culto al sol, y que así mismo lo habitaban
vírgenes reales llamadas acllas. Más allá de estas interpretaciones, lo
que cautiva a viajeros del mundo entero es qué motivo secreto impulsó a los constructores
de este inmenso conjunto a levantar, en un lugar tan increíble en medio de las montañas,
este maravilloso monumento.
Machu Picchu es pura mística y abrumadora espiritualidad. Es un
monumento a la relación entre lo humano y lo divino, lo cotidiano y lo mágico, un
acercamiento del hombre a una dimensión distinta. Un lugar donde la mística cobra
su verdadero sentido. Al observar sus construcciones de piedra finamente labrada
desafiando los acantilados de vértigo que se elevan sobre el profundo valle del
río Urubamba, uno se imagina que este lugar fue creado para empequeñecer al hombre
en medio de una naturaleza portentosa. La visión de la ciudadela y el famoso cerro
Huayna Picchubañaba por la luz cálida del atardecer es, sin duda,
una imagen de esas que duran toda una vida. Es un lugar donde las fuerzas extrañas
de la naturaleza nos transportan a un estado cósmico incomparable, un estado interior
que puede experimentarse sólo en Machu Picchu.
El clima en el sector de Machu Picchu tiene también algunas características.
Se distinguen básicamente sólo dos estaciones bien marcadas: la de lluvias entre
setiembre a abril y la sequía de mayo a agosto. Sin embargo, al hallarse al inicio
de la selva amazónica del Cusco la posibilidad de tener lluvias o garúa es latente
en cualquier época del año; en los días más calurosos se puede alcanzar hasta los
26°, mientras que en las más frías madrugadas de los meses de junio y julio se puede
tener hasta -2°. Se accede al Santuario desde Aguas Caliente donde se abordan vehículos
para trepar la empinada montaña en la carretera "Hiram Bingham"
de unos 8 kms.