Cusco.. Ombligo del Mundo
Para decirlo con una frase, el Cusco es la ciudad
colonial más bella del continente. Cosmopolita y tradicional, fresca e irreverente,
seductora y cautivante como pocas. No por nada fue el centro del mundo de la cosmovisión
andina y ciudad principal de la Colonia. El Cusco es una ciudad forjada entre lo
incaico y lo europeo. Su arquitectura monumental la convierte en una excelente muestra
de la amalgama de culturas que conforma el rico mestizaje de nuestro país. Muros
de piedra de palacios incas y las mejores pizzas de Sudamérica, mochileros llegados
de todo el mundo caminando junto a varayocs procedentes de comunidades donde no
se habla en español.
El Cusco es una de esas ciudades donde es posible encontrar un pasado vivo, una
historia cautiva entre sus muros y sus templos, y hasta en la gente que la puebla.
Aquí comenzó la expansión del Tawantinsuyo hace 800 años. Los incas la veneraron
como ‘el ombligo del universo’, desde donde partían los caminos que unían los cuatro
suyos o brazos del Imperio, que eran, a su vez, las cuatro esquinas del mundo. Desde
esta ciudad, los gobernantes decidieron la vida de una nación inmensa y diversa
como pocas y en su honor levantaron suntuosos palacios que han resistido el paso
del tiempo.
Hoy, los viajeros visitan el Cusco casi de manera obligada y emplean a la ciudad
como centro de operaciones para sus recorridos en busca de las maravillas que se
desparraman a lo largo de sus cuatro costados. La ciudad cuenta con una oferta hotelera
tan rica como variopinta: desde hospedajes donde se consigue una cama por pocos
dólares hasta hoteles donde se inyecta oxígeno para que los pasajeros duerman plácidamente
sin incomodarse por la altura. La gastronomía cusqueña ha dado un vuelco importante
en los últimos años, con un desarrollo dirigido a la fusión novoandina que alcanza
niveles magistrales en algunos de sus más aclamados restaurantes.
En esta ciudad y sus alrededores hay tanto que ver que serían necesarias varias
semanas –y mucha energía– para tocar, al menos, los atractivos más sobresalientes.
Templos, casonas, museos, palacios precolombinos, tiendas de artesanía fina, buena
cocina, bares y discotecas y, sobre todo, un lugar para vagar disfrutando de esa
atmósfera única donde se es ciudadano del Cusco sin importar de dónde se llega ni
el tiempo que uno desee quedarse. ¡Bienvenido!