Huaca Pucllana o Juliana
La Huaca Pucllana, también conocida como huaca
Juliana, fue un Centro Administrativo y Ceremonial de la Cultura Lima, durante los
años que van del 200 al 700, y ejerció una fuerte influencia en los valles aledaños:
Chancay, Lurín, Chillón y Rímac. Este complejo arqueológico tiene dos áreas diferenciadas:
una pirámide escalonada y trunca y la zona urbana o pública. Se encuentra ubicada
en Lima, distrito de Miraflores en medio de las modernas urbanizaciones, alzándose
como testimonio de estos antiguos pobladores lima y abarca en la actualidad una extensión de unas
5 hectáreas.
Dos importantes razones impulsaron al grupo sacerdotal que gobernaba en la época.
La necesidad de contar con una expresión de su poder religiosa fue la primera. La
otra estuvo vinculada directamente al control de los recursos hídricos derivados
del sistema de canales de la margen izquierda del Rimac. Pucllana fue, pues, un
importante centro ceremonial y administrativo.
La Gran Pirámide es la conclusión de la superposición de numerosas edificaciones
que se fueron rellenando a la vez que clausurando, y está compuesta por siete plataformas
escalonadas. En cada una de ellas una plaza que ocupa todo el ancho de la pirámide,
donde se ubicaban bancas, así como pequeños hoyos para ofrendas (especialmente productos
marinos). Fue en esta pirámide donde se realizaron las actividades religiosas. Tiene
una extensión de 500 m de largo, 100 de ancho y 22 de alto y está construida enteramente
en adobitos característicos de la Cultura Lima y de este período. En la segunda
área, y ubicados alrededor de la pirámide, observamos una serie de estructuras (partes
de paredes rectas) que forman recintos y patios, construidos también en adobitos.
Estos sectores fueron los de las funciones administrativas.
Hacia el siglo VIII la costa central del Perú cayó bajo la influencia del imperio
ayacuchano de Wari. A consecuencia de estos hechos varios centros ceremoniales Lima
fueron abandonados, entre ellos Pucllana. Sin embargo, se trató únicamente de un
abandono ceremonial y administrativo. Para asegurarse que este antiguo lugar sagrado
no les causaría molestias ni siquiera de tipo sobrenatural, los waris decidieron
enterrar a sus muertos en las partes más altas de la pirámide, con lo cual garantizaban
su permanencia en estas tierras. Si bien se han descubierto en años pasados entierros
de este período imperial en Pucllana, como el Señor de los Unkus de unos 1.300 años
de antigüedad, en agosto del 2008 la arqueóloga Isabel Flores, encargada de la investigación
y puesta en valor de la huaca miraflorina, dio a conocer el hallazgo de un nuevo
entierro. La tumba guardaba tres fardos funerarios de individuos adultos y los restos
de un niño sacrificado. Dos de los fardos presentaban máscaras funerarias, una de
las cuales, en excelente estado de conservación, y es lo que llevo al equipo de
investigadores a bautizarla como la Dama de la Máscara. La importancia de este hallazgo
es muy grande, por lo que es la primera tumba intacta del este período encontrado
en la huaca Pucllana, con lo cual permite la reconstrucción fidedigna de los entierros
waris, visto la escasa información a causa del saqueo sistemático del que fue objeto
el sitio durante la Colonia y que dejó los contextos funerarios seriamente dañados.
Ahora, se podrá tener una idea más precisa de los rituales funerarios waris en la
costa central, así como de la importancia de los personajes enterrados en la huaca
miraflorina.
El Complejo Arqueológico cuenta también con un Museo de Sitio donde se muestran
las evidencias halladas durante las investigaciones, como textiles, ceramios, trabajos
en piedra y madera, etc. Lo particular de este complejo es la interacción que se
mantiene con los visitantes, además del guiado, se dictan cursos y talleres prácticos
de arqueología para niños, de textilería, alfarería y joyería artesanal.