Callao
Sus aguas siempre calmas y oscuras, protegidas
por la gran isla San Lorenzo, ocultan el sol cada tarde en atardeceres de
ensueño que tiñen de dorado sus calles, avenidas, plazas y monumentos. En el
Callao se vive despacio, como en otros tiempos. Basta recorrer su malecón para
sentir que el reloj se ha detenido por un momento. Las chalanas remolonean
perezosas en la orilla, los grandes buques aguardan solemnes el desembarco, las
vivanderas limpian pescados y pulpos que terminarán pronto en sabrosos cebiches
y leches de tigre. Tierra de gente alegre como ninguna –los chalacos– el Callao
es el corazón marino de Lima. Aquí reina la salsa, los
graffittis de Hector Lavoe y se juega fulbito en cada esquina de barrio.
Es el principal puerto del país y es, al mismo tiempo, provincia y región
autónoma de Lima. Fue fundado en 1537, apenas un año después de la fundación de
la capital, cuya ubicación se determinó principalmente por su cercanía al mar y
por el puerto natural que poseía.Su principal construcción es el fuerte Real Felipe, un enorme fuerte pentagonal,
levantado durante la administración de dos virreyes (Manso de Velasco y Amat)
entre 1751 y 1773, y diseñado por el arquitecto Luis Gaudin. El distrito más
tradicional y mejor conservado del Callao es La Punta, que como su nombre
indica, se ubica en la península que forma la amplia rada del puerto.
Entre 1920
y 1950, fue el balneario más exclusivo de la ciudad y cuenta con varias playas
de piedra y un extenso malecón rodeado por casas republicanas. En la actualidad,
el popular barrio de Chucuito ha sido remozado y su viejos ranchos de madera
pintados de colores alegres e intensos, a la usanza del Caminito bonaerense, un
acertado emprendimiento que seguramente llevará más visitantes hasta este
hermoso lugar de Lima.
Hoy, el Callao es un importante eje económico y posee varios monumentos
coloniales, así como decenas de casonas republicanas que bien vale la pena
visitar, entre ellas las del tradicional barrio de Cantolao. Desde aquí es
posible realizar paseos en lancha por el puerto y visitar las espectaculares
islas Palomino y San Lorenzo –hogar de grandes colonias de lobos marinos y aves
guaneras– Las Cabinzas y El Frontón, que hasta 1986 sirvió de prisión. Si su
ansia viajera va acompañada de mucho apetito, en el Callao encontrará los
mejores huariques especializados en pescados y mariscos. Buen provecho.