Miraflores
Para muchos, el distrito más turístico de Lima.
Miraflores goza de una ubicación privilegiada en el centro de la bahía que forma
La Punta y la isla San Lorenzo, hacia el norte, y el morro de Chorrilos, al sur.
Este activo centro comercial alberga a muchas de las mejores tiendas de la
ciudad y también a la mayor cantidad de restaurantes y centros de diversión.
Cines, cafés y tiendas de artesanía; boutiques, librerías y joyerías, discotecas
y mucho más. Miraflores no duerme o duerme muy poco. Por la noche los
boulevards congregan a los parroquianos en busca de relax, mientras durante
el día sus plazas y jardines, remozados en los últimos años, son el punto de
encuentro de pintores y artesanos.
Un centro ceremonial preincaico asoma entre los vidrios polarizados y
el acero brillante de los edificios: se trata de la huaca Juliana o Pucllana,
de gran importancia para el Señorío que dominó esta parte del valle
hacia el siglo VI. Al otro extremo del tiempo está Larcomar, un lujoso centro
comercial y de entretenimiento construido sobre el acantilado, a manera de
balcón sobre las playas más concurridas por los surfistas limeños: Makaha,
Waikiki y Redondo. Los cielos de Miraflores se pueblan cada tarde con los
coloridos parapentes de los deportistas de aventura, redondeando esa imagen que
se queda grabada en la retina de los visitantes.
En Miraflores se respira esa paz que es cada vez más difícil de encontrar en las
grandes ciudades. Un distrito para caminarlo, para sentarse en sus bancas de
madera a la sombra de los viejos ficus del Parque Central, para disfrutar de un
café viendo el discurrir de los parroquianos o para saborear un buen pisco
sour con la vista espectacular del atardecer sobre la Costa Verde.
Aquí están muchos de los mejores restaurantes de Lima, cebicherías de clase,
además de huariques de primer nivel. Uno podría pasar una semana recorriendo
estos templos del sabor sin repetir uno solo. Ya lo sabe, Miraflores, el jardín
de Lima, está esperándolo.