Cusco es sin lugar a dudas la ciudad más turística
del Perú, como tal se adecuó para todo tipo de visitante, incluido
el de movilidad reducida. Hoy esta hermosa ciudad ofrece en hoteles
y restaurantes, así como en la mayoría de sus atractivos turísticos,
una infraestructura adecuada para esta clase de turistas. El más preciado de estos
atractivos es el santuario de Machu Picchu.
Aguas Calientes, el poblado más próximo a la ciudadela de los incas,
se ubica a 110 kilómetros del Cusco, y posee el honor de ofrecer
a los visitantes esta maravilla del mundo. El poblado cuenta con una buena infraestructura
para atender turistas, quienes concurren principalmente entre los meses de mayo
y noviembre. En el mercado local se puede comprar todo tipo de artesanías y productos
hechos a mano. Hay suficiente espacio entre los puestos de venta y la altura de
los mismos permite apreciar con comodidad desde una silla de ruedas los artículos
en venta. La superficie del suelo es de tierra no afirmada.
En cuanto al Santuario de Machu Picchu, para llegar a él, hay dos
formas para las personas de movilidad reducida por tren o por helicóptero.
El viaje por tren se hace en un promedio de cuatro horas y supone apreciar un paisaje
maravilloso. Sin embargo, los vagones del tren no tienen SS.HH. accesibles
para dichos turistas. La alternativa más rápida y cómoda es a través del helicóptero,
al cual puede accederse desde el Aeropuerto Internacional Velasco Astete del Cuzco.
Estas dos opciones del tren y el helicóptero se complementan en Aguas Calientes
con el servicio de autobuses, los cuales recorren la carretera llamada Hiram Bingham
(nombre del explorador al que se le atribuye el descubrimiento de la denominada
"ciudad perdida" en el año 1911). Los autobuses, en la actualidad, no cuentan con
un sistema especial para el abordaje de sillas de ruedas, por lo cual la persona
debe ser trasladada de su propia silla al asiento del vehículo.