Actualmente el departamento de Arequipa ofrece una
nueva alternativa para los turistas que buscan nuevas experiencias, el turismo vivencial,
en el
valle del Colca. Inicialmente este valle fue poblado y desarrollado por la etnia
de los Collaguas y Cabanas, que fueron grandes trabajadores agrícolas y artífices
de canales de riego y extensas áreas de andenerías. En esta zona existen 16 poblados
de descendientes de estas etnias, que hablan el quechua además del castellano y conservan
aún muchas de sus costumbres como, ritos, magia, bailes, y vestimentas. Esta nueva
alternativa de turismo ofrece al visitante disfrutar de la convivencia con algunas
familias de estos poblados. Se tiene la posibilidad de compartir experiencias culturales
vinculadas a las labores agrícolas tradicionales andinas, haciendo uso de técnicas
milenarias. Los cultivos son, en su mayoría, de granos andinos de alto valor nutritivo
como la kiwicha, la quinua, plantas medicinales y aromáticas, estas últimas las procesan
en pomadas, tinturas, jarabes y otros.
Se puede alternar las labores con actividades como la pesca en ríos o lagunas, así
como la visita al mirador de la Cruz del Cóndor, estratégico punto de observación
de uno de los cañones más profundo del planeta, y del espectacular vuelo del cóndor.
Se podrá así mismo visitar las bellas iglesias en los pueblos de Pinchollo, Maca y
Yanque; así como los miradores de choquetico y antahuilque, desde donde observaremos
la impresionante andenería del valle, las tumbas y maquetas pre Inca. Además en el
camino podrá degustar platos típicos de la zona.
El Valle del Colca se ubica a 164 Km. al norte de la ciudad de Arequipa y se convirtió,
a principios del año 1985, en atracción turística, debido sobre todo a la profundidad
de su Cañón. Investigadores, artistas y aventureros empezaron a recorrer el valle,
descubriendo una inagotable riqueza en todos los campos, históricos, artísticos, científicos,
y deportivos, que dieron renombre y difusión internacional, hasta convertirlo en uno
de los principales atractivos turísticos del país. Fue bautizado por el escritor Mario
Vargas Llosa como el “Valle de las Maravillas”.
Esta nueva alternativa de turismo vivencial es una experiencia única, maravillosa
y fascinante, donde la convivencia, costumbres, y tradiciones ancestrales, de estos
maravillosos pueblos, lo transportaran en tiempo del Incanato.